
Recuerdo un fin de año. Una noche, ya casi madrugada. Yo estaba viendo televisión, creo que era las tres de la madrugada, y en mi zapping de ir y volver, paré en TN al leer “Último Momento”. Muchas veces este canal, utiliza ese cartel para decir cosas superfluas, que aunque su acontencer sea muy reciente, a la mayoría ni le importa, o le importa muy poco.
“Incendio en un boliche” era el título. Una discoteca, que hasta ese entonces, la mayoría desconocía de su existencia. Era en Once, era en República Cromañón. Desde ese día muchas cosas cambiaron, o por lo menos, tuvieron la intención inicial de cambiar. Es que en este país, al parecer, si no hay 194 muertos, no pasa nada. Los corruptos siguen cobrando sus coimas, y la ciudad se sigue cobrando vidas.
Una de esas cosas fue el tema ignífugo en el lugar que sea. En un par de meses, se dieron cuenta que todo, o casi todo, estaba mal. No solo boliches, sino también bares, restaurantes, hospitales, escuelas, edificios públicos, y demás, estaban mal. Todo se podía prender fuego y ocurrir una tragedia. ¿Dónde están los inspectores que aprobaron todas esas cosas?. Eso nadie lo sabe. La gente se conformaba con destituir el jefe de gobierno porteño, mientras bomberos e inspectores de la policía seguían cobrando a cambio de una firma de habilitación.
Las consecuencias fueron inmediatas. Y así de inmediatas fueron las “soluciones”. En muchísimas escuelas y colegios, que habían funcionado durante décadas, se quedaron sin gas. Ya que las clásicas (y viejas) pantallas, dejaron de ser un método de calefacción, para pasar a ser las malas de la película. Para el gobierno (que durante años y años aprobó) eran armas de destrucción masiva. Que iban a matar a todos los chicos. Entonces en un par de meses, justo cuando estaba comenzado el invierno, el gobierno (y los organismos encargados) no tu mejor idea: cortemos el gas a las escuelas.
De esa forma, estarían los pobres chicos a salvo de esos tremendos artefactos. Pero se ve que nadie pensó en las consecuencias: todos se cagarían de frío. Estarían seguros de dióxido de carbono y los posibles incendios, pero nunca pensar que el frío los congelaría. No podrían escribir con sus manos congeladas. No podrían pensar con el temblequeo de sus piernas. No podrían prestar atención con la brisa polar del invierno.
Pero para el gobierno: el problema estaba solucionado.
Nunca pensar en aplicar las medidas de seguridad en un mediano plazo. Brindar previa asistencia a las escuelas antes de “exigirles” que cambien sus sistemas de calefacción. Nunca dar apoyo financiero, préstamos con intereses reducidos, obras que mejoren la calidad de las escuelas, etc. Porque las normas (que recién después de Cromañón se dieron cuenta que existían) había que aplicarlas YA. Para “salvar” a todos de una posible catástrofe.
Es el día de hoy, cuatro años después de la tragedia de Cromañón, y todavía los problemas de calefacción en las escuelas siguen. Muchas directamente no tienen gas porque se lo cortaron. Otras no pueden encender sus estufas, porque para los inspectores de escuelas (que seguro son Ingenieros en Seguridad Edilicia) dicen que son peligrosas para los chicos.
Y detrás de todo, están los chicos que se siguen muriendo de frío, mientras inspectores, bomberos, policías, consejeros escolares y encargados de obras públicas, siguen cobrando sus coimas.
Más Información
Admiten que hay 53 escuelas sin gas por el atraso de obras | Clarín.com
Falta revisar el gas en 260 escuelas | LaNación.com
Mauricio Macri explica las dificultades para que haya gas en las escuelas de la Ciudad | Aire y Luz
Este blog es un lugar en donde me atrevo a hablar de una ensalada interesante de temas, que van desde la tecnología, los medios e Internet hasta la política y la economía, entre otras variadas cosas que se me ocurran escribir. Todo desde la óptica de un nene de ocho años más una década.
Maria Lujan
Mayo 9th, 2008 el 5:29 pm
Cuando iba al secundario, fui al Otto Krause; recuerdo haber pasado un frio de locos, aun con la pantalla a gas porque era una sola para un aula de muchas veces casi 100 mtrs. cuadrados.
Los argentinos tenemos la desgracia de tener politicos, no solo corruptos, sino tambien incompetentes…